14 octubre 2010

Bosman, el hombre que cambió el fútbol

El de hoy es un famoso futbolista, pero no por su oficio sobre el terreno de juego, desde luego. Pero hizo historia por su empeño, más o menos discutible, de reivindicar sus derechos como trabajador, que al fin y al cabo es lo que son los deportistas profesionales. Es Jean-Marc Bosman, el hombre que ‘sacudió’ los cimientos de todo el deporte profesional europeo.

Jean-Marc Bosman, nació el 30 de octubre de 1964 en Bélgica. Tras dar sus primeros pasos como centrocampista en el Standard de Liège (en donde permaneció cinco temporadas), en 1988 fichó por el otro equipo de la ciudad, el RFC Liège, en ese entonces de la Primera División de Bélgica. En junio de 1990, y tras dos temporadas en el club, la directiva le ofrece ampliar su contrato por una cantidad cuatro veces inferior a la que cobraba, algo que él rechazó de forma rotunda. El jugador es puesto en la lista de transferibles con una cláusula de indemnización de 11.743.000 francos belgas. Al mes siguiente llega a un acuerdo con el conjunto francés USL Dunkerque. El RFC Liège y el USL Dunkerque acuerdan la cesión del jugador por una temporada más una opción de compra, el Dunkerque no admite la cláusula de indemnización que propone el conjunto de Lieja, quien niega entonces al club francés el pase del jugador y lo aparta del equipo.

Fue entonces cuando, en 1990, Bosman presentó una demanda contra el RFC Liège, así como contra la Federación Belga de Fútbol y la UEFA porque alegaba que las normas de traspaso de la Federación Belga de Fútbol y de la UEFA-FIFA le habían impedido el traspaso al USL Dunkerque. El jugador basó su defensa amparándose en tres artículos del 'Tratado de Roma' para defender sus derechos,
alegando que la normativa belga y europea respecto a los fichajes contravenía las leyes sobre libre circulación de trabajadores en la Unión Europea.

Cinco años después de que se iniciaran sus problemas, el 15 de diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia Europeo daba la razón al demandante, sin posibilidad de apelación. En su sentencia, declaró ilegales las cláusulas sobre jugadores que ya habían acabado su contrato y estipuló que a partir de ese momento, los jugadores de países miembros de la Unión Europea podían circular libremente por clubes de la Unión sin formar parte de las cuotas establecidas para extranjeros. Bosman se llevó una indemnización, además, de 780.000 euros.

Lo que pasó a partir de ahí ya es historia... Los clubes europeos no tenían límite para incorporar futbolistas de la Unión Europea y no tardaron en llenar sus equipos de extranjeros. En algunos casos, el tema fue muy perjudicial para algunos, ya que, en el caso de nuestra liga, abrió la puerta de muchas medianías de diversos países europeos que no sólo empobrecieron a los clubes, sino que cerraron la puerta a muchos y buenos jugadores nacionales.

Por otro lado, la llamada 'Ley Bosman' permitió a los clubes contratar a grandes futbolistas y a alinearlos juntos sin miedo a superar cuotas. En algunos casos, como en Inglaterra, algunos expertos consideran que fue el empujón que la hizo sino la mejor, una de las mejores del mundo. Asimismo, a nivel de competiciones europeas, elevó el nivel competitivo de los clubes, pero provocó que los clubes de tamaño medio no lo tuvieran tan fácil como antes para alcanzar finales como los grandes de Europa (claros ejemplos de ello son el Anderlecht, Steaua de Bucarest, Estrella Roja o Aston Villa, equipos que ni en sueños lo conseguirían ahora).

Después de todo el proceso judicial en el que se embarcó Bosman, primero consiguió permiso de un tribunal de su país para jugar en el Olympique Saint-Quentinois de la tercera división francesa. Finalizado el contrato con el club se acogió al subsidio de desempleo galo y acabó fichando por el CS Saint-Denis de Isla Reunión, en el Índico. Posteriormente regresó a Bélgica y puso fin a su carrera vistiendo la camiseta, primero del ROC Charleroi-Marchienne de tercera división, y posteriormente la del Vise, de cuarta división. Un final modesto y alejado de los focos para el hombre que, sin quererlo, cambió la situación del deporte profesional en el 'Viejo Continente'. En la actualidad se dedica a comercializar su propia línea de camisetas.

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