12 noviembre 2010

Vitor y el fichaje de Cafú que nunca llegó

Hoy recordamos a Claudemir Vitor, lateral derecho brasileño, que llegó al Real Madrid en julio de 1993. Ramón Mendoza lo compró como puente para una hipotética llegada de Cafú la temporada siguiente (que nunca de produjo) y no tardó en llamarlo “petardo” tras un partido contra el Oviedo. Pasó sin pena ni gloria por el club blanco, y fue devuelto a Brasil tras disputar apenas tres partidos.

Todo comenzó en la previa de la temporada 1993/94, cuando Benito Floro, entonces entrenador blanco, quiso hacerse con los servicios de un lateral derecho brasileño que apuntaba maneras en el São Paulo y que a la larga terminaría por convertirse en uno de los mejores del mundo en su puesto llamado Cafú. La inviabilidad del fichaje, ya sea por la negativa del club paulista para desprenderse de una de sus figuras o las desavenencias a la hora de fijar las respectivas comisiones con los intermediarios de turno, hizo que el Real Madrid recurriese a su suplente, un tal Claudemir Vitor, típico defensa brasileño con vocación netamente ofensiva pero con demasiadas carencias defensivas y aparentemente mentales como para asentarse y triunfar en un equipo como el Madrid.

Nacido el 28 de septiembre de 1972 en Mogi-Giacu (Brasil), Vitor se formó en el São Paulo, donde dio el salto al fútbol español para más que jugar, compartir banquillo con Paco Llorente o Toril. Tras disputar escasos 3 partidos de la Liga 93/94 y aprovechando su todavía caché de promesa en ciernes, retornó a Brasil para formar parte de equipos importantes, como son Cruzeiro, Corinthians, Vasco Da Gama y Botafogo. En 2002 sorpresivamente fichó por el Kocaelispor turco, donde en los 6 meses que allí permaneció pudo hacer un poco de caja y aumentar su leyenda antes de regresar ya definitivamente a Brasil para apurar sus últimos días como futbolista en equipos de segunda fila de torneos ‘estaduais’, como son el Osasco, el Ceara, el Mogi-Mirim o el Internacional de Limeira, último equipo que lo tuvo asalariado.

Anecdóticamente, cabe destacar la cierta sorna que tiene el hecho de que Claudemir Vitor debutase el 4 de septiembre de 1993 en un encuentro correspondiente a la primera jornada de la Liga 93/94 en el que el Real Madrid vencía en Pamplona al Osasuna por 4-1 y donde el gol de los rojillos era obra y gracia de Predrag Spasic, que en la temporada anterior había sido discutido jugador merengue.

Un flash que las nuevas generaciones recordarán mejor es el ‘aguanís’ de Raúl en la final de la Intercontinental de 1999, en donde el delantero blanco recibió un envío larguísimo de Clarence Seedorf, se fue de su marcador arrastrando el balón, quebró a otro que llegaba en carrera, y definió con la frialdad inaudita de un genio ante el guardameta brasileño Carlos Germano, proporcionándole al Real Madrid su segunda Intercontinental.


Lo que quizá no es tan conocido es que el primer defensa que recibió con el rostro desencajado el regate del 7 blanco y el lateral cuya prestación en el Madrid rozó lo tragicómico seis años antes eran el mismo hombre. Vitor había llegado al Vasco tras militar en varios equipos brasileños de buen nivel, como el Corinthians y el Cruzeiro.

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