22 julio 2010

Época de fichajes... época de rumores

Un año más estamos metidos de lleno en el periodo de fichajes. Una época en la que todos los aficionados vivimos alegrándonos por las llegadas o desesperándonos por las bajas.

Lo más característico del mercado de fichajes veraniego es leer la prensa y encontrar 20 nombres de jugadores asociados a Real Madrid y al Barcelona, de los cuales el 90% ni siquiera recibirán en toda su carrera deportiva una oferta de ninguno de los dos clubes. Es habitual también leer titulares asociando a jugadores culés o merengues al máximo rival, destacados en primera página y entre exclamaciones, buscando provocar y al más puro estilo del diario The Sun, a lo que el jugador en cuestión responde sorprendido en rueda de prensa negando que sepa nada sobre el tema. Otro tipo de noticias que solemos ver es correspondiente al capítulo de las bajas. Los jugadores que no contaron la temporada pasada o que en opinión del director del periódico turno no lo hicieron bien, automáticamente pasan a tener ofertas de equipos europeos, y curiosamente, esos equipos siempre son o el Lyon o el Manchester City (no se si vosotros encontrasteis otro club que según los periódicos se interese por la mitad de las plantillas del Barça y Madrid, pero yo siempre veo esos nombre cuando hablan de ello, deben de querer renovar el equipo año a año porque no se entiende)

Por otro lado, hay un grupo de equipos que fichan bien pero de una forma más ''tapada'', sin bombo mediático (algo que sin duda abarata el precio del fichaje). A los que no tienen la suerte de pertenecer a estos dos grupos les queda resignarse a ir fichando lo que se encuentra e intentar que las bajas importantes sean las menos posibles, pero claro, siempre contando con que los rumores que sitúan a sus mejores jugadores en los equipos grandes no terminen por pertenecer a ese amplio grupo de los denominados rumores ''para llenar páginas''.

Queda más de un mes para cerrar el mercado y aún queda mucho por conocer. ¿Llegará Maicon al Madrid? ¿Se irá Ibra del Barça? ¿Fichará el Manchester City a media liga española? La solución a estas preguntas el 30 de agosto.

18 julio 2010

Como elegir las botas de fútbol

Comienza la pretemporada futbolística y normalmente esta viene acompañada de una de las elecciones más importantes, la selección de sus botas.

Y es que muchas veces, no somos conscientes de lo importante que es llevar un calzado adecuado. Las botas son un elemento importante en el conjunto del jugador, porque permiten dominar el balón durante los controles o el golpeo, así como durante los cambios de dirección y las aceleraciones. Por lo tanto, es primordial tomar en consideración los distintos criterios como el agarre, la flexibilidad y el toque de balón.
Una sabia decisión en la compra, nos puede hacer mejorar el rendimiento, evitar lesiones y sentirnos más cómodos, que principalmente, es de lo que se trata.

Podemos distinguir entre el uso para césped duro, césped blando, tierra, césped artificial, etc. Y es que es esencial para la buena práctica del fútbol adaptar nuestro calzado a la superficie sobre la que vamos a jugar, no hacerlo de esta manera supone un riesgo considerable para nuestra salud ya que la falta de adherencia al terreno puede hacernos sufrir resbalones y una excesiva adherencia al terreno de juego nos puede producir la típica “clavada” de pie que puede ser nefasta para nuestra rodilla cuando intentamos hacer un giro brusco.

Lo primero que hay que tener en cuenta para utilizar unas botas es que sean cómodas y que se acerquen lo máximo posible a nuestro estilo de juego. Dicho esto, es mejor comprar unas botas que no son estéticamente bonitas pero sí que son para nuestro tipo de juego y cómodas, que no unas botas espectaculares pero que no nos van a aportar lo que todo jugador busca en sus botas.
Todas las botas están previstas para jugar en superficies húmedas (hierba) o con lluvia y charcos en el campo. Aun así, existen diferencias considerables entre la piel, la piel de canguro y las sintéticas.
Las mejores son las de piel de canguro pues además de su buena adaptación al pie por la gran flexibilidad que ofrece este material, son las más resistentes, y dan un toque de balón excelente. Por el contrario es verdad que las botas de este material son las más caras.

Los tacos son importantes para proporcionar la tracción necesaria en una variedad de superficies. Estos han evolucionado desde unos simples clavos en la suela hasta los tapones y tacos modernos de distintas longitudes, formas, materiales, disposición, etc.

A mayor número de tacos se produce menor adherencia a la superficie y menor riesgo de lesión por torsión en especial en terrenos blandos.

Para los terrenos duros, por ejemplo en los campos de fútbol de tierra nos decantaremos por los tacos de goma especiales para suelo duro. En cambio, para terrenos blandos, como el césped natural, se recomienda la suela con tacos de aluminio o suela con tacos intercambiables, que nos permitirá tener en una bota dos tipos de tacos, los SG (suelo blando) y los FG (suelo duro).
En el caso de jugar sobre terreno de césped artificial la mejor opción es la bota con suela multitaco.

La distribución de los tacos es muy importante en el efecto rotacional del pié sobre el terreno que es donde se producen las lesiones mas graves a nivel de rodilla y tobillo por enclavamiento del pié y desplazamiento en cualquier sentido del resto de la extremidad, lesiones de los ligamentos cruzados y de menisco en la mayoría de los casos.

Otra parte importante de la bota es la plantilla, normalmente las que incorporan las botas de fútbol cumplen sólo con el cometido de proteger al pie de los impactos con la superficie. Lo idóneo es que, si sufrimos de alguna dolencia en la planta del pie (por ejemplo pie plano o pie cavo) visitemos a un podólogo que nos confeccione unas plantillas a medida que se ajusten a las necesidades de nuestro pie, y sustituyamos la plantilla por la nuestra.
Mantenimiento de las botas de fútbol:
- para material sintético, se recomienda aclarar las botas después de cada partido y dejarlas secar al aire.
- para el cuero, limpiar en seco las botas con un cepillo y aplicar aceite o grasa para que el cuero conserve sus cualidades de impermeabilidad y flexibilidad.

15 julio 2010

Lo que nos queda de Sudáfrica 2010

En estos días de tranquilidad futbolística postmundialista, muchos son los recuerdos e imágenes que nos deja el mayor evento deportivo del mundo. El primero es el último. Es la imagen que abre esta entrada. El 'zapatazo' de Iniesta ante Stekelenburg será, sin duda, el recuerdo más imborrable que tendremos de Sudáfrica 2010.

La segunda imagen que me viene a la memoria es la del cabezazo de Puyol ante los alemanes. Por la trascendencia y la forma del gol, que es la menos habitual en un equipo de toque como el español, pero sobre todo porque nos permitió aspirar a nuestra primera Copa del Mundo.

No obstante, y como es habitual en los grandes torneos, ha habido grandes sorpresas y fracasos escandalosos. La selección uruguaya, de la mano de Diego Forlán, ha cuajado un magnífico Mundial.

Dos grandes selecciones han caído con estrépito en la primera fase. Las dos selecciones disputaron la final en 2006. Francia e Italia no fueron capaces de ganar ni un solo partido. Las estrellitas encima del escudo no son sinónimo de éxito; a veces pueden llegar a pesar demasiado.

Éste también es el Mundial del Brasil en el que primó la defensa sobre el ataque y la que no entiende de fantasía futbolística. Una cosa es adaptarse al entorno futbolístico y otra renunciar a tus orígenes. Y Brasil ha perdido su identidad. Más vale que la recupere en cuatro años, ya que les toca organizar su propio Mundial. Y los aficionados cariocas exigirán una sexta estrella en el Mundial de 2014.

En la misma línea que los brasileños, Holanda perdió su fútbol por el camino. Renunció al balón, le contestó con un sonoro NO fútbol de toque y se llenó de fuerza y músculo. Ganaron a los brasileños con su misma medicina y estuvieron a cuatro minutos de llegar a los penaltis en la final frente a España. Demasiado premio para tan poca propuesta.

Ha sido el Mundial de la Argentina entrenada por Maradona. Llegaron con muchísimas dudas a la cita. Se clasificaron por los pelos, evitando una repesca que hubiese sido toda una humillación para un país que vive y bebe de este deporte. Empezaron ganando con lo justo a los nigerianos y superaron, con cierta comodidad, a coreanos y griegos. Pero llegó el plato fuerte y los alemanes se los comieron.

Quedará en la memoria el buen papel de las selecciones sudamericanas de segundo nivel. Chile, Paraguay y Uruguay pueden estar más que orgullosos de sus partidos. Ningún rival les ha ganado con facilidad. Sólo tenemos que recordar la angustia que pasamos en el partido contra los guaranís. Chile cayó contra Brasil tras una buena primera fase. Y qué decir de Uruguay que no hayamos dicho ya. Los uruguayos, además, nos dejaron dos imágenes en un solo partido: las manos de Suárez y el penalti lanzado por Abreu. Los tres combinados comparten una misma característica: mueren y van hasta el final con sus selecciones.

Algunos ya ni se acuerdan, pero fuimos la primera selección que alzó la Copa del Mundo tras perder en el primer partido. Caímos derrotados contra Suiza. Sí, esa selección que marcó el camino de las demás; la única forma de ganar a España, al menos en este Mundial, era la de cerrarse atrás, colgarse del larguero si hacía falta y tener mucha suerte en los contragolpes.

El nivel de los árbitros ha sido, en general, lamentable. Empezaron sin hacer apenas ruido, pero luego fueron tan molestos como el sonido de las vuvuzelas, símbolo de Sudáfrica y a las que terminaremos por coger cariño. Howard Webb rubricó en la final que el arbitraje FIFA, con unas normas y unos aparatos propios del siglo pasado, debe cambiar.

Me acuerdo, en los días previos a la competición, del debate sobre la seguridad y la pertinencia de disputar un evento de este calado. Que si África no estaba preparada, que los estadios se terminaron con mucho retraso, que el país no podrá vigilar y ayudar a todos los combinados…Y si a eso le sumas que en los días previos desvalijan a periodistas españoles y portugueses en sus hoteles, la bola de nieve puede ser de dimensiones gigantescas. Podemos decir, una vez terminado el Mundial, que África sí estaba preparada y que, además, merecía albergar un acontecimiento de este tipo. El continente africano nos ha dado nuestra primera Copa del Mundo.

Es el Mundial de las estrellas estrelladas. De los Messi, Cristiano, Kaká, Rooney, Ribery. De futbolistas que se debían comer el mundo y que al final terminaron por comerse su propio ego. Una demostración más de que el fútbol es un deporte de equipo y que, si el equipo no ayuda, tú no podrás explotar tus cualidades, por muy extraordinarias que sean.

Ha sido la primera Copa del Mundo en donde el balón ha hecho de las suyas en muchísimos partidos. Y desde aquí instamos a las marcas deportivas que consulten a los jugadores y porteros, ya que hay demasiado en juego.

Será, sin duda, el Mundial del fútbol. Un Mundial de un nivel medio en cuanto a emoción y, sobre todo, calidad futbolística, pero en el que terminó ganando la mejor.

12 julio 2010

Campeones del Mundo

Y por fin se cumplió el sueño, si, por fin lo hemos vivido... 11 de julio de 2010, una fecha para recordar. Yo había imaginado a Casillas levantando esa Copa. 18 kilates de oro puro, Algo más de 5 kilos de lágrimas de una afición esperanzada. Y me preguntaba si después de tantos años de mala suerte, del penalti fallido de Eloy en México, del codazo a Luis Enrique en Estados Unidos, del 'robo' de Al-Ghandour en Corea-Japón, y de tantos tropiezos, estábamos viviendo la posibilidad de levantar nuestra primera Copa del Mundo.

Y así comenzaba la gran final, después de una gala de clausura magistral. Holanda de naranja y España totalmente de azul.

Tras un inicio de partido en el que España dominaba la pelota y los holandeses no encontraban su sitio. El doble pivote de la oranje sacó el cuchillo y comenzó a dar patadas a todo el mundo que vistiese la camiseta azul de España. Las órdenes de Van Marwijk eran claras: España no tenía que jugar con comodidad y a la mínima paraban el juego con constantes faltas. Pedro volvía a moverse como pez en el agua entre líneas y el primer aviso vino de la mano (de la cabeza más bien) de Sergio Ramos. Volvíamos a empezar bien, con sensaciones similares al partido que disputamos contra los alemanes.

El partido entró en una espiral de duras entradas que el pésimo colegiado inglés, Howard Webb, quiso cortar por lo sano. Se puso el traje de pistolero y España salió perdiendo: dos tarjetas a dos defensas españoles (Puyol y Ramos) y tres tarjetas para los holandeses (Van Persie, Van Bommel y De Jong, que mereció una roja como una casa después de marcarle la bota en el pecho a Xabi Alonso). La selección había perdido el balón y el norte en pocos minutos y Holanda estaba más a gusto con el juego bronco. Tocaba volver a tocar, tocar y tocar para volver a llevar el peligro a la portería defendida por Stekelenburg.

Consiguieron achantarnos durante algo más de veinte minutos y llevaron el partido al terreno que les gustaba: la presión, al límite del reglamento. Llegaba el descanso: empate a cero, una primera parte más bien fea.

Comenzó la segunda mitad con una final algo más abierta en la que España tenía más el balón en campo contrario. Por momentos los holandeses también se acercaban con peligro y el partido presentaba más alternativas. Eso sí: los tulipanes al contragolpe y a base de patadas, patadas y más patadas. Sin duda, la Holanda más salvaje que se ha visto. Arjen Robben se quedó sólo ante Casillas, quien aguantó hasta el último segundo en el uno contra uno. Un gol de los holandeses hubiese sido mortal. Y apareció San Iker. Nos estaban, poco a poco, comiendo el terreno.

Llegamos a la prórroga y ya para entonces el único recurso de Holanda pasaba por la velocidad de Robben y las jugadas a balón parado, esperaban agazapados el fallo de España. Los jugadores españoles no mataban el partido. Jugábamos contra los elementos: contra las patadas y el juego duro, contra el árbitro y contra nuestra propia falta de puntería. Aún no sé cómo mi corazón (y el de más de 45 millones de españoles) aguantaba el chaparrón.

Entraba Torres por Villa y esto hacía que la defensa holandesa se retrasase un poco más. Pero cuando Xavi se asocia con Iniesta no hay nada que hacer. Así provocaron la segunda tarjeta amarilla para Heitinga. Holanda ya solo quería los penaltis. Los tulipanes a base de patadas y más patadas estaban a un paso de llegar a las penas máximas. El fútbol no podía ser tan injusto.

Entonces llegó la jugada, Torres cuelga un balón desde la parte izquierda para Iniesta, despeja Van der Vaart y el balón le cae a Fàbregas que mete un pase en profundidad a Iniesta y... el resto ya es historia, leyenda de la historia del fútbol, un gol que gritó toda España. ¡Qué lágrimas! Premio al buen fútbol. Fuera las patadas y el anti-fútbol holandés. El Mundial lo ha ganado el fútbol, el toque, y como hubiera dicho Andrés Montes, el tiki-taka. Campeones de Europa. Campeones del Mundo. Gracias por hacernos disfrutar del mejor fútbol.

Ahora quiero pedir a cada uno de los seguidores, colaboradores y amigos de este blog que, a continuación, dejéis un comentario de como habéis vivido este acontecimiento histórico, cuales han sido vuestras impresiones. Muchas gracias a todos y hoy, más que nunca, ¡VIVA ESPAÑA!