23 marzo 2011

Lucas, aspirante a crack mundial

Lucas es el penúltimo exponente de la estirpe de futbolistas brasileños, técnicamente superlativo, su catálogo de recursos para desbordar y encarar con éxito es casi interminable. Muy potente en la arrancada, su extraordinario cambio de ritmo provoca que su porcentaje de acierto en el desborde sea muy elevado. Es, además, un centrocampista versátil, capaz de desenvolverse con éxito tanto en la media punta como escorado a cualquiera de las bandas. Todo un crack en ciernes que atesora una magnífica calidad técnica y una elegancia al alcance de algunos elegidos. Es sin duda uno de los jugadores más prometedores del país, y tiene por delante una exitosa carrera que no ha hecho más que comenzar.

Lucas Rodrigues Moura da Silva nació el 13 de agosto de 1992 en São Paulo (Brasil). Ingresó a muy temprana edad en la 'Escolinha de Futebol do Marcelinho Carioca', llegando incluso a tomar el sobrenombre de Marcelinho, con el que fue conocido en sus inicios futbolísticos. En 2005, tras pasar 3 temporadas en las categorías inferiores del SC Corinthians, decidió cambiar de aires y enrolarse en las filas del São Paulo FC. En la cantera del club del Morumbí rápidamente comenzó a destacar. De hecho, su palmarés en competiciones juveniles es digno de admiración. En 2007 conquistó la Nike Cup, la Copa Brasil y el Campeonato Paulista. Un año más tarde ganó la Copa do Meditarraneo y en 2009 contribuyó a la victoria de su equipo en la Dallas Cup.

No obstante, si hay un año especial en la corta carrera de este precoz talento, ése es el 2010. En primer lugar, se proclamó campeón de la Copa São Paulo Futebol Júnior con un papel estelar. Tras este brillante inicio de temporada, el verano le depararía al joven Lucas un acontecimiento aún más importante, el de su debut con la primera plantilla frente al Atlético Paranaense el pasado mes de agosto. A partir de ahí, se incorporó a la disciplina profesional del conjunto paulista. Sumó varias actuaciones brillantes e incluso su fulgurante irrupción provocó que estuviese nominado como futbolista revelación del Brasileirão 2010. Esto solo fue el comienzo de una trayectoria en alza.

Tras su paso por la selección sub-18, a comienzos del presente año, fue uno de los elegidos por el técnico Ney Franco para defender a Brasil en el sudamericano sub-20. Llegó a tierras peruanas con el cartel del socio principal de Neymar, y tras el delantero del Santos, probablemente fue el mejor jugador del torneo. El campeonato que ha hecho Lucas ha sido de sobresaliente, ha maravillado a todos los ojeadores que han seguido el torneo, con su magnífica visión de juego, llegada al área, y su asociación con Neymar ha supuesto el 80% del éxito de la 'verdeamarelha'. Brilló con luz propia en el duelo decisivo frente a los uruguayos, anotando un hat-trick y abriendo el marcador con dos goles de bella factura.

Tras su regreso a la disciplina del São Paulo, ya ha contribuido a una nueva victoria de su equipo en la Copa de Brasil. Lejos de conformarse, ha continuado con su buen momento por lo que el seleccionador brasileño, Mano Menezes lo ha convocado para jugar un amistoso con la absoluta frente a Escocia el próximo día 27. Su gran progresión ya ha propiciado que equipos de la talla del Inter, Manchester United, Arsenal, Chelsea o Real Madrid ya han apuntado su nombre en las agendas de futuros fichajes. Sin embargo, el precoz talento paulista acaba de renovar su contrato con un considerable aumento de la cláusula de rescisión, cercana a los 85 millones de euros.

Creador nato, gran distribuidor y mejor organizador, son algunos de las cualidades de Lucas, a las que hay que añadir una enorme visión de juego y precisión en el desplazamiento de balón tanto en corto como en largo, está capacitado para asistir pero eso no significa que esté exento de olfato goleador, ya que su duro y preciso disparo desde media distancia unido a su sangre fría delante del portero provocan que perfore la meta rival con relativa facilidad. Jugador diestro, de corta estatura (172 cm), no tiene gran fortaleza muscular para aguantar los envites del rival y debe mejorar en la dosificación de esfuerzos ya que, en ocasiones, le falta fuelle en los instantes finales del partido cuando el ritmo de éste es alto. Un jugador muy veloz al que su magnífica conducción de balón en carrera, siempre con la cabeza levantada, le convierte en el hombre ideal en los contragolpes. Con facilidad para asociarse, juega bien al primer toque y se siente a gusto contribuyendo a un fútbol coral, aportando fluidez a la circulación de balón. Dotado de una gran personalidad, se echa al equipo a la espalda y busca estar siempre en contacto con la pelota, pidiéndole al pie y al espacio.

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