31 agosto 2012

La absurda Supercopa de Europa


Para buena parte del mundo futbolístico, la Supercopa de Europa determina el mejor equipo del viejo continente. Esto sería cierto si el nivel fuera similar, pero desde su creación ha demostrado año tras año que tiene claros motivos económicos, además de ser considerada, para la mayoría de los equipos grandes (y por grandes me refiero a aquellos acostumbrados a llenar sus vitrinas con triunfos europeos), como un amistoso de pretemporada, pachangas de verano que sirven como presentación de la nueva temporada de fútbol a nivel continental.

Tradicionalmente, las tres competiciones europeas eran, por orden de importancia, la Copa de Europa, la Recopa de Europa y la Copa de la UEFA. Antaño, la Supercopa de Europa enfrentaba al campeón de la Copa de Europa con el campeón de la Recopa (o Copa de Europa de Campeones de Copa, como era llamada en un principio), una competición bastante seria, por lo general, y que se jugó a doble partido desde su creación hasta 1997.

En 1972, Anton Witkamp, redactor de deportes del diario holandés 'De Telegraaf', definió su idea para decidir cuál era el mejor club de todo el continente europeo y para probar al Ajax, campeón de la Copa de Europa en las ediciones de 1971, 1972 y 1973, a pesar de lo cual fue cuestionado por no competir con rivales de entidad. De hecho, en la edición de 1971, los holandeses se enfrentaron al Nëntori Tirana (Albania), Basilea (Suiza), Celtic de Glasgow (Escocia), eliminando al Atlético de Madrid en la semifinal y venciendo al Panathinaikos en la final. 

Hay que tener en cuenta que en aquel entonces, sólo accedían a la Copa de Europa los campeones de sus respectivas ligas, por lo que otros equipos de primera línea quedaban relegados, bien a la Recopa o bien a la UEFA, por lo que Witkamp planteó una competición que enfrentaría a los campeones de las competiciones europeas más potentes (la final de la Recopa de 1971 enfrentó al Chelsea y al Real Madrid). De esta manera, el partido definitivo determinaría al mejor equipo de Europa.

La primera edición se celebró en 1972, aunque no fue auspiciada por la UEFA. La disputaron el Ajax, reciente campeón de la Copa de Europa, y el Rangers, vencedor de la Recopa en la temporada 1971-72. Witkamp y Jaap van Praag, presidente del Ajax, intentaron inicialmente un acercamiento al presidente de la UEFA, Artemio Franchi, para buscar el reconocimiento oficial del torneo. Pero la suspensión europea de los escoceses por un año, debido a la mala conducta de sus seguidores, no fue de gran ayuda.

Sin embargo, en 1999, el sentido y objetivo con el que nació el torneo desaparecieron cuando la Recopa fue fulminada como consecuencia de la expansión de la Copa de Europa, que desde la temporada 1992-93, había pasado a denominarse Champions League, añadiendo más participantes y una primera fase de grupos. Los mejores equipos de las ligas europeas ya estarían incluidos en la mayor competición continental, y la Supercopa de Europa enfrentaría, desde entonces, al campeón europeo con el campeón de la UEFA, una competición que había quedado reservada a equipos de nivel relativamente inferior a los que participaban en la Champions League.

Con el nuevo formato de la Copa de la UEFA, ahora UEFA Europa League, se ha intentado hacer un lavado de cara a la competición, debido, en primer lugar, a una mayor generación de ingresos televisivos y, en segundo lugar, al bajo nivel del torneo. La inclusión en los bombos de dieciseisavos de final de los equipos clasificados en tercer lugar (y por tanto eliminados) en la fase de grupos de la Champions League le ha dado un plus de interés a la competición, aunque para estos no sea más que un premio de consolación.

Pero, ¿se puede considerar actualmente a la Supercopa de Europa como una competición que determina al mejor equipo del continente? para mi la respuesta es más que clara, por supuesto que no. Lo primero es que la competición ha quedado desvirtuada, ya no se enfrentan el campeón de todas las ligas de Europa que quedaba plasmado en la conquista de la Copa de Europa, con el campeón de todas las Copas nacionales (Recopa). Este año hemos visto como el Chelsea ganaba la Champions League sin ser campeón en su liga el año anterior, y es que en casos como los de Inglaterra, España o Italia van hasta cuatro equipos a la Liga de Campeones, tres de forma directa y uno más que tiene que pasar una ronda previa. 

En cuanto a la Europa League, los equipos participantes son aquellos que no han dado la talla para competir en la Champions League (ya sea en sus ligas la temporada anterior o en la propia competición), por lo que ya parten desde un escalón inferior. Puede suceder que un equipo de Europa League gane en un único partido al Campeón de la Champions (el Atlético de Madrid al Inter en 2010 sin ir más lejos), pero para llegar hasta esa final, ha debido eliminar a equipos de perfil medio y nunca se podrá comparar a un campeón de Europa League con un campeón de Champions.

Qué fue de... Alkiza


Hoy recordamos a Alkiza, un gradísimo jugador, cuya marcha al Athletic no fue mal llevada por los aficionados de la Real Sociedad, que siempre le han tenido un gran cariño y respeto. Destacaba por su casta y su bravura dentro del campo y por su tremenda deportividad, nunca daba un balón por perdido y tenía una exquisita clase en el trato con el cuero.

Bittor Alkiza Fernández nació el 26 de octubre de 1970 en San Sebastián (España). El fútbol le viene de cuan, ya que es hijo de Iñaki Alkiza, ex jugador y ex presidente de la Real Sociedad. Formado en el Sporting de Herrera de su barrio natal, pronto pasó a formar parte de la cantera de la Real Sociedad, donde llegó al primer filial 'txuri-urdin' en la temporada 1990-91, comenzando a destacar en la siempre dificil Segunda División B. A la temporada siguiente, el técnico galés John Benjamin Toshack de vuelta al banquillo 'erreala', decide contar con él en la primera plantilla y lo hace debutar en la Primera División, con tan solo 20 años, el 1 de septiembre de 1991 ante el FC Barcelona en el Nou Camp. Esta primera temporada estuvo marcada por la dimisión de su padre, presidente del club, ya que no quería que la carrera futbolística de su hijo fuese cuestionada por ser 'hijo de'. Dos temporadas más continuó en la Real Sociedad, jugando más de 30 partidos por temporada y marcando 4 goles cada año, datos que no pasaron desapercibidos para los técnicos de Real Madrid y Barcelona, que estuvo a un paso de ficharlo para sustituir a Jon Andoni Goikoetxea, al final no llegaron a ficharlo cuando había ya acuerdo entre jugador y club, y el cuadro 'azulgrana' firmó, finalmente, a Xabi Eskurza del Athletic de Bilbao.

En el verano de 1994 se produjo su traspaso al Athletic Club, a cambio de 225 millones de pesetas (1,3 millones de euros). Su fichaje fue muy celebrado por los seguidores del equipo 'rojiblanco', pues era un jugador con mucho presente y futuro, y ha sido junto a Joseba Etxeberria los dos únicos jugadores de la Real que han triunfado en San Mamés. Aunque su demarcación natural era la de interior izquierdo, también podía jugar en la media punta, por lo que desde un principio se dijo que era incompatible con Julen Guerrero, la mediática estrella de los 'Leones', pero Alkiza se reconvirtió a mediocentro y desde allí, junto a Urrutia, dieron un estilo muy personal al Athletic. Estuvo 9 temporadas en el conjunto 'rojiblanco' donde a pesar de no ganar ningún título destaca el subcampeonato liguero de la temporada 1997-98, año especial para el conjunto bilbaino ya que era la temporada de su centenario y para la que el presidente José María Arrate construyó un potente equipo en el que destacaban nombres como los de Aitor Larrazabal, Rafa Alkorta, Roberto Ríos, Javi González, Cuco Ziganda, Ismael Urzaiz, Txomin Nagore, Joseba Etxeberria, Julen Guerrero o el propio Alkiza. Gracias a ello, el Athletic se clasificó para jugar la Liga de Campeones, donde el Athletic no logró superar la fase de grupos quedando cuartos por detrás de Juventus, Galatasaray y Rosenborg.

En 2003, y tras más de 300 partidos con los 'Leones' decide acabar su carrera en el club de su ciudad natal (en el que empezó), la Real Sociedad. En su primera temporada tuvo el privilegio de disputar la Champions League, competición en la que el conjunto 'erreala' hacia su debut tal como se conoce hoy en día. El equipo, entrenado por el entrenador francés, Raynald Denoueix, llegó hasta los octavos de final, donde tuvieron que enfrentarse al Olympique de Lyon francés, el cuál acabó con el sueño 'txuri-urdin' en Europa. En su segunda temporada el equipo logra un discreto decimocuarto puesto en Liga y Alkiza solo juega 10 partidos, por lo que al finalizar la temporada anuncia su retirada a los 34 años, empujado en parte por una lesión degenerativa que le lastraba.

Internacional sub-19 (con los que disputó la Copa del Atlántico) y sub-20 con España, debutó con la selección absoluta con 28 años, el 23 de septiembre de 1998 ante Rusia en un partido amistoso en el que marcó el único tanto del encuentro disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes de Granada. No contó mucho para José Antonio Camacho, entonces en el banquillo español, acusó su irregularidad y tampoco ayudaron los continuos rumores sobre su 'frialdad' ante la convocatoria con el combinado nacional, por lo que tan solo jugó un partido de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2000 ante Israel y un amistoso ante Italia. Por contra disputó 9 partidos (no oficiales) con la selección territorial de Euskadi.

Tras su retirada de los terrenos de juego, con 19 goles en 417 partidos de liga, Alkiza puso varios negocios de hostelería en el País Vasco. Juega habitualmente con el equipo indoor de veteranos de la Real Sociedad en la Liga Fertiberia, y desde 2010 es el director del fútbol formativo del club 'txuri-urdin', cargo que renovó recientemente hasta junio de 2013.

27 agosto 2012

White Hart Lane, el hogar de los 'Spurs'


Situado al norte de Londres, White Hart Lane es uno de los estadios míticos de Inglaterra. Este icónico estadio es un antiguo recinto, desfasado en ciertos aspectos, pero que conserva toda la esencia de los grandes estadios ingleses. Si bien por fuera da la impresión de ser un estadio descuidado, sucio, con parte de su estructura oxidada, por dentro es uno de los estadios con más solera del fútbol británico, donde los aficionados viven cada segundo, cada acción. Se jalea el mínimo esfuerzo de los jugadores y se aplauden los saques de banda y los corners.

El Tottenham Hotspur se mudó a White Hart Lane en 1899, ocupando un terreno en desuso propiedad de la fábrica cervecera 'Charringtons'. El solar, situado en el barrio londinense de Haringey, había sido convertido en 1980 en un jardín de infancia. Fue alquilado a la cervecería, y con la ayuda de John Over, jardinero local, fue preparado para poder albergar partidos de fútbol. Las gradas móviles que habían sido usadas en el viejo campo de Northumberland Park, fueron instaladas en el nuevo recinto, así como las oficinas del Club, anteriormente en el 808 de High Road. El partido inaugural, presenciado por cerca de 5.000 espectadores, fue disputado el lunes 4 de septiembre de aquel año y enfrentó a los 'Spurs' contra el Notts County, donde el conjunto local venció por 4-1 a los 'Magpies'. El sábado siguiente, 11.000 espectadores presenciaban la victoria por 1-0 frente al Queens Park Rangers en la Southern League.

Debido al crecimiento económico que empezó a experimentar el club londinense, en 1905 se adquirieron los terrenos en propiedad y se le encargó la construcción del estadio al arquitecto Archibald Leitch, quien diseñó un nuevo ala en el estadio con capacidad para 15.300 espectadores, y que se inauguró el 11 de septiembre de 1909 con la visita del Manchester United en el primer partido de los 'Spurs' en la Division One. Además se colocó, en la grada Oeste (High Road), el famoso gallo de pelea, la mascota del club, que vigila el terreno de juego desde las alturas. Al final de la temporada 1909-1910 continuó la remodelación, con la sustitución de la grada de madera de la zona oriental de Worcester Avenue por una de hormigón, lo que incrementó considerablemente la capacidad máxima del estadio hasta los 50.000 espectadores. Con el dinero obtenido por ganar la FA Cup en 1921 se construyó un nuevo nivel en la grada Norte de Paxton Road y, dos años más tarde se ampliaba, de modo similar, la grada Sur de Park Lane. Leitch otra vez estuvo implicado en su diseño que aumentó la capacidad a alrededor 58.000 espectadores, 40.000 de ellos bajo la cubierta. La grada este fue completada en 1934, otra vez fue diseñado por Leitch, fue inaugurada el 22 de septiembretros 18.700 en el nivel superior daban una capacidad total al estadio de casi 80.000 espectadores, aunque el récord de asistentes data del 5 de mayo de 1938, en un partido de la FA Cup ante el Sunderland, uando fueron contabilizados 75.038 espectadores.

En 1952 se renovó el terreno de juego y un año después los focos llegaron al estadio y se pudo jugar por la noche. Estos fueron mejorados en 1957, por lo que se tuvo que retirar el gallo de pelea de la grada Oeste, reapareciendo sobre la grada Este en diciembre de 1958. En 1961 fue instalado un nuevo sistema de iluminación y un año más tarde se amplió en 2.600 asientos la grada de Park Lane. En 1963 la grada de Paxton Road sufría una transformación similar con 3.500 asientos. En 1968 fue ampliada la parte superior de la grada Oeste proporcionando 1.400 asientos extras.

En 1972 fue presentado otro nuevo sistema de iluminación con un coste de 26.000 libras. Un año más tarde las gradas Oeste y Sur fueron unidas con 700 asientos adicionales. La demolición y nueva construcción de la grada Oeste a principios de 1980 supuso un serio perjuicio financiero para el club, que no previó una obra de tanto coste y retraso, ya que no pudo ser inaugurada hasta el 6 de febrero de 1982 para el partido frente al Wolverhampton Wanderers. Durante el verano de 1989 fue restaurada la grada Este lo que supuso la desaparición de las torres de iluminación, siendo substituidas por proyectores sobre los soportes de las gradas Este y Oeste.

En la década de 1990 se completó la edificación del graderío sur, conocido como Park Lane, y se pusieron asientos en todas las gradas siguiendo las disposiciones de seguridad, que mermaron el número de localidades, reduciendo el aforo en unos 33.000 espectadores. Además, se introdujo una pantalla de vídeo Sony Jumbotron, de la que ahora hay dos, una encima de cada área de juego. La restauración de la grada Norte (Paxton Road) fue completada en 1998, dejándolo en su estado actual con un aforo total de 36.310 espectadores.

Cabe destacar que este estadio fue testigo de la consecución de la segunda y última Copa de la UEFA que conquistaron los 'Spurs'. Fue en la temporada 1983-84, con Keith Burkinshaw en el banquillo y Osvaldo Ardiles, Steve Archibald, Gary Stevens o Chris Hughton en sus filas, donde más de 46.000 espectadores vivieron la vuelta de aquella final a doble partido en la que la escuadra londinense se acabó imponiendo al Anderlecht belga en la tanda de penaltis, tras empatar a un gol tanto en la ida como en la vuelta.

Muchos han sido los jugadores de calidad que han pasado por los 'Spurs' (Lineker, Hoddle, Waddle, Gascoigne o Venables) pero la anécdota más emotiva proviene de la mano del argentino Osvaldo Ardiles, uno de los principales símbolos del club. Durante la guerra de las Malvinas falleció su primo teniente coronel del ejército argentino, el crack porteño estuvo apunto de hacer las maletas y abandonar el país, sin embargo siguió jugando en el equipo vilipendiado por aficionados y prensa británica. El 8 de abril de 1982, una semana después de que un caza inglés acabara con la vida de su primo, el Tottenham recibía al Leicester City, los hinchas del Leicesteter comenzaron a gritar "England, England, England" para incordiar al jugador argentino. Tras un cuarto de hora los aficionados locales respondían a voz en grito "Argentina, Argentina" en apoyo de su ídolo por encima del conflicto bélico que estaba viviendo el país.

Tras la demolición de Wembley y hasta la construcción del Nuevo Wembley, White Hart Lane fue seleccionado por la FA para albergar partidos internacionales de la selección inglesa, especialmente de los sub-21, aunque también jugó la absoluta un amistoso ante Holanda el 15 de agosto de 2001, en que los 'tulipanes' vencieron 0-2 con goles de Van Bommel y Van Nisterooy. Durante la temporada 1995-96 el estadio también fue usado por los London Monarchs, equipo de la NFL Europe de fútbol americano, quienes recibieron un permiso especial de la World League para poder jugar en un campo de tan solo 93 yardas.

El histórico estadio, que fue uno de los pocos campos del fútbol británico que no mostró ninguna valla publicitaria en su interior entre los años 1908 y 1972, se le ha quedado pequeño al Tottenham actual. El estadio tiene deficiencias que sólo un recinto nuevo solucionaría. Tiene dos columnas en una de las gradas laterales que impiden por momentos ver lo que sucede en parte de las áreas. El acceso es muy incómodo al ser los tornos muy estrechos, e incluso la tienda oficial es pequeña. Ya se ha iniciado un proyecto para una enésima reforma que amplíe la capacidad del recinto hasta unos 60.000 espectadores, pero la remodelación y ampliación de White Hart Lane es aparentemente muy costosa económicamente, además de representar un complejo desafío estructural. Por otro lado, cambiar de barrio al equipo en pos de una alternativa mas económica y ambiciosa (se ha barajado poder jugar en el estadio olímpico) es un golpe profundo a la tradición local del club, su gente y su origen. Lo que está claro es que algo tiene que hacer un club que cuenta con 70.000 socios y una lista de espera de unos 23.000 para la compra de abonos.

22 agosto 2012

La camiseta 'Talbot' del Coventry City


Si hace tiempo conociamos la historia del Eintracht Braunschweig alemán y el Jägermeister, pioneros en la sponsorización de un equipo de fútbol, hoy, nos vamos hasta el corazón de Inglaterra para conocer la curiosa historia del Coventry City y su camiseta Talbot.

Fue con la llegada, en 1961, de Jimmy Hill al banquillo del Coventry City, cuando el club de los West Midlands recuperó el celeste como color local, devolvió al equipo a la Primera División y recibio un nuevo apodo: 'The Sky Blues'. Tras abandonar el banquillo en 1967, Hill volvió al club en 1974 como Director Deportivo y  un año después se convertía en presidente de la entidad celeste.

En la temporada 1981-82, Hill tenía en mente asociarse comercialmente con la empresa automovilísitica británica Talbot, y rebautizar el club como Coventry Talbot FC, nombre más adecuado a los intereses económicos del momento. Finalmente esa unión no llegó a cuajar, pero si se produjo un acuerdo de patrocino, por lo que Hill ideó implicar el logo de su patrocinador en el diseño de la camiseta, intentándose saltar la norma de la FA que prohibía la publicidad en camisetas en partidos televisados, con la excepción de aquella que sea de la marca del fabricante. El club negó que el nuevo diseño (que incluía una enorme 'T' con efecto tridimensional en la parte delantera de la camiseta) fuera por un acuerdo publicitario con la marca automovilística, y afirmaban que este era el diseño de la nueva equipación del equipo para aquella temporada. 

Además, para disimular aún más el asunto, incluso la Talbot creó 'BiG T Sportswear', su propia marca de camisetas deportivas. La 'pequeña trampa' no surtió efecto y la BBC vetó esta camiseta, por lo que el Coventry tuvo que jugar en los Match Day (por la noche y en diferido) con una equipación alternativa. Con el paso de los años, esta controvertida y polémica camiseta se ha convertido en objeto de culto en Inglaterra, y no solo para los seguidores del Coventry City. 

En la web del club se pueden comprar algunas de las camisetas 'retro' que ha llevado el club en sus casi 130 años de historia, pero no nuestra protagonista de hoy, por lo que esta camiseta se ha convertido en una pieza de colección para cualquier aficionado al fútbol. Incluso el popular juego de mesa 'subbuteo' editó el equipo del Coventry City de 1981 por la popularidad de su celebre uniforme.

18 agosto 2012

DE GUANTE BLANCO: Barthez


Excéntrico e impredecible, nuestro protagonista de hoy, es uno de esos guardametas que un día son imbatibles y, al siguiente, cometen los errores más infantiles. Pese a ello, es considerado como uno de los mejores porteros de su generación. Y es que Barthez fue un portero de grandes reflejos y agilidad felina, excelente en sus salidas, extraordinario por su sentido de la anticipación y muy claro en sus relances.

Fabien Alain Barthez nació el 28 de junio de 1971 en Lavelanet, pequeña localidad cercana a los Pirineos (Francia). Comenzó a jugar a los 7 años en el FC Lavelanet Mirepoix de su ciudad natal, Barthez supo que iba a ser portero cuando Aimé Goudoux, su primer entrenador, decidió que se pusiera los guantes porque se tiraba sin miedo ante los rivales. Desde entonces, su carrera se convirtió en una lucha contra su altura. "Hasta que cumplí 14 años no empecé a crecer. Medía 1'55 y los rivales se reían de mí. Por eso nunca me quedo pegado a la línea y siempre voy a por los balones por alto, si no estoy muerto". A pesar de su baja estatura sus grandes reflejos no pasan desapecibidos para el cuerpo de ojeadores del Toulouse FC lo incorporan al club con el que gana el campeonato cadete de 1987. En 1990 es ascendido al primer equipo con que debuta el 21 de septiembre de 1991 frente al AS Nancy-Lorraine. En poco tiempo se hace con la titularidad del arco 'le Tef' y su nombre comienza a sonar con fuerza en las agendas de los grandes equipos franceses.

En el verano de 1992 es traspasado al Olympique de Marseille donde coincide con jugadores de la talla de Abedi Pelé, Deschamps, Angloma o Desailly. En el club marsellés, Barthez se convirtió en uno de los mejores porteros de Europa. En su primera temporada gana el título liguero y vive el momento más álgido de su corta carrera al conquistar la Champions League frente al AC Milan de Fabio Capello, convirtiéndose, entonces, en el portero más joven en ganar dicho título. La temporada siguiente el equipo queda segundo por detrás del AS Monaco pero es descendido a la Segunda División por las irregularidades financieras cometidas por el entonces presidente del equipo Bernard Tapie. Pese a todo, Barthez continua el equipo y consigue devolver al equipo a la Primera División francesa tan solo un año después.

En 1995 es fichado por el Monaco, donde coincide con jugadores como Sonny Anderson, Victor Ikpeba, Thierry Henry, David Trezeguet, Marcelo Gallardo, Ludovic Giuly o Marco Simone. En el conjunto de la Costa Azul permaneció 5 años, que le sirvieron de vitrina, en los que juega 190 partidos, ganando dos campeonatos ligueros, los de las temporadas 1996-97 y 1999-00, y el Trophée des champions (Supercopa francesa) de 1997. Además, a nivel individual, fue reconocido con el trofeo al mejor guardameta de la Ligue 1 en la temporada 1997-98, así como los trofeos al mejor guardameta europeo en los años 1998 y 2000.

Sus excelentes actuaciones llaman la atención de Alex Ferguson, entrenador del Manchester United, que buscaba un titular para la porteria de Old Trafford tras el bajo rendimiento mostrado por el australiano Mark Bosnich y el italiano Taibi. Finalmente el francés se unió a las filas de los 'Red Devils', donde sus inicios fueron muy positivos, adaptándose rápidamente al club, donde ganó 2 Premier League (2000–01 y 2002–03), 1 FA Cup (2003–04), 1 Community Shield (2003). Sin embargo, no todo fueron alegrías y también vivió episodios no muy gratos con la camiseta del United. En marzo de 2001, Barthez protagonizó un desagradable incidente cuando golpeó deliberadamente a Ian Harte, futbolista del Leeds United por lo que fue sancionado por la FA. La temporada 2001-02 empezó como una auténtica pesadilla para Barthez, ya que varios fallos suyos provocaron goles comprometidos, aunque en la segunda mitad de la temporada, Barthez reparó su reputación asentándose de nuevo en la portería.

En octubre de 2003, con la llegada al Manchester del estadounidense Tim Howard para disputarle la titularidad, Barthez decidió rescindir su contrato y se fue cedido a su antiguo club, el Olympique de Marseille pero la FIFA decidió bloquear dicha cesión al no estar abierto el mercado de traspasos. Barthez no pudo debutar hasta enero de 2004 en una temporada en la que 'Les Phocéens' quedaron séptimos en liga y alcanzaron la final de la Copa de la UEFA, que perdieron frente al Valencia CF (2-0) y en donde Barthez se convirtió en triste protagonista al ser expulsado a los 45 minutos de partido. Tras finalizar la temporada ficha con el conjunto marsellés hasta 2006. En febrero de 2005 el portero fue sancionado con seis meses de suspensión, tres de ellos exentos de cumplimiento, por haber insultado y escupido al árbitro Abdellah El-Achiri en un partido amistoso que su equipo disputó contra el Wydad AC marroquí en Casablanca. El internacional francés se enfrentó con el trencilla cuando el centrocampista local, Abdelhaq Ait Laarif, asestó un puñetazo al defensa marsellés Abdoulaye Méïté.

Tras la finalización de la temporada 2005-06, y frustrarse su fichaje con el Toulouse FC decidió abandonar los terrenos de juego. Su amistad con Rudi Roussillon, presidente del FC Nantes Atlantique hace que en diciembre de 2006 anuncie su fichaje por 'Les Canaris'. Barthez fue rechazado desde un principio en el vestuario, que nunca le aceptó. Ni a él ni a sus caprichos. Una cláusula en su contrato le permitía no ir a los entrenamientos el día siguiente a los partidos, ni concentrarse un día antes con la plantilla. También podía fumar en el vestuario sin que nadie le dijera nada. El cigarrillo le acompañaba hasta en la ducha. Y había enganchado al vicio a su amigo el presidente. Los privilegios no se acababan ahí, ya que el club le pagaba los 10.000 euros mensuales que costaba el alquiler de su casa, un palacete con seguridad privada a cinco kilómetros de Nantes. Después de sufrir 23 goles en 14 partidos, con sólo tres victorias. El Nantes descendió a la Ligue 2, sus compañeros se hartaron de él, y la grada también. Tras confirmarse el descenso del equipo, los aficionados del club la tomaron con el veterano portero francés, quienes lo amenazaron a él y a su familia. Al día siguiente, Barthez anunció su marcha del club, pero no confirmó su retirada ya que buscaba un nuevo contrato, pero al no encontrar club, Barthez definitivamente se retiraba en 2007.

Internacional con Francia, debutó con 'Les bleus' el 26 de mayo de 1994 frente a Australia en Kobé (Japón), y jugó un total de 87 partidos. Aimé Jacquet lo convocó para la Eurocopa de Inglaterra'96, aunque fue suplente de Bernard Lama y no disputó ni un solo minuto. Si jugó en las ediciones de Holanda/Bélgica 2000 (donde se proclamaron campeones de Europa al derrotar en la final a Italia siendo elegido mejor portero junto al italiano Buffon), y la de Portugal 2004, donde la selección francesa cayó ante Grecia en los cuartos de final. Sin duda alguna el mayor éxito de Barthez con la selección fue el Mundial de 1998, disputado en Francia, y en el que se proclamó Campeón del Mundo, además de obtener el Premio Lev Yashin al mejor portero del torneo. También jugó los Mundiales de Japón/Corea del Sur en 2002 (donde quedaron últimos del grupo A por detrás de Dinamarca, Senegal y Uruguay) y el de Alemania 2006, donde quedaron subcampeones al perder en la final con Italia en la tanda de penaltis. Además jugó la Copa Confederaciones de 2003, disputada en Francia, y en el que quedaron Campeones al vencer en la final a Camerún.

Tras su retirada se ha convertido en un polifacético personaje, cambiando el fútbol por el poker o el automovilismo. Ha participado en el Grand Prix de Pau, en las calles de la capital del sudoeste francés, al volante de un Spider Peugeot, o en el 'Trophée Andros' de 2011. Desde 2008 se incorporó a Poker770, una de las mejores salas de poker online del país vecino. En 2010 aceptó la propuesta de su ex-compañero y amigo Laurent Blanc para hacerse cargo de los porteros de la selección gala en Clairefontaine. También colabora eventualmente como comentarista en la cadena francesa TF1 y ha sido imagen de una conocida cadena de comida rápida.

14 agosto 2012

El éxito del fútbol mexicano


El fútbol mexicano vive un gran momento, está de moda y el oro conquistado recientemente en los Juegos Olímpicos de Londres abre el camino a nuevos logros en otras categorías. Y es que México lo tiene todo, grandes jugadores, buenos técnicos, cultura de fútbol, una liga que va en constante ascenso, jugadores brillando en Europa y logros como el entorchado olímpico que sirven de estímulo para futuros torneos. 

En el último año la selección azteca ha ganado tres torneos importantes como son el Mundial sub-17 (segundo tras el que ya ganaran en Perú Giovani dos Santos o Carlos Vela en 2005); la Copa de Oro de la CONCACAF, lograda en la final disputada en el Rose Bowl de Pasadena; y ahora la medalla de oro en los Juegos Olímpicos tras derrotar a Brasil en la final. A esas conquistas podemos sumar el prestigioso torneo Esperanzas de Toulon, los Juegos Panamericanos de Guadalajara, el Torneo Golden Talent conquistado en Holanda por la sub-15, y el tercer lugar en el Mundial sub-20 de Colombia, que han consolidado al 'Tri' como una de las potencias futbolísticas a nivel juvenil. Tan sólo la pasada edición de la Copa América (con escándalo incluido por indisciplina en un hotel de Quito) supuso un borrón en un año para el recuerdo, pero con la salvedad que México envió a Argentina un equipo sub-22.

Parte del logro de esta nueva generación es una respuesta al esfuerzo de los equipos por fortalecer sus divisiones inferiores. Los clubes trabajan cada día mejor en el desarrollo y formación. Pero además del talento del jugador mexicano y de los cuerpos técnicos hay que destacar el cambio de mentalidad. Hace tiempo que se dejaron atrás los viejos complejos, y ahora tratan a cualquier rival de tú a tú. Los jóvenes jugadores mexicanos miran ahora hacia el futuro con más optimismo. Tienen ambición y una fortaleza mental evidente. Ahora aspiran a jugar en Europa (Guillermo Ochoa - Ajaccio, Francisco Rodríguez - Stuttgart, Héctor Moreno - Espanyol, Andrés Guardado - Valencia, Giovani dos Santos - Tottenham, Jonathan dos Santos - Barcelona, Carlos Vela - Arsenal, o el Chicharito Hernández - Manchester United), y piensan en competir al máximo nivel.

También este cambio de mentalidad ha llegado a las directivas, que son cada vez menos protagonistas y están más preocupadas por trazar objetivos y cumplirlos. Claro ejemplo es Jesús Martínez, director general del grupo Pachuca, que pasó, en menos de 10 años, de ser un humilde club de fútbol a una poderosa empresa que se ha convertido en un estándar y un ejemplo a seguir en la industria latinoamericana del fútbol y, por qué no decirlo, del entretenimiento.

"El título olímpico nos hace ver con optimismo el futuro", declaraba el técnico Luis Fernando Tena. Pero las palabras las tendrán que plasmar en el terreno de juego con nuevos desafíos, comenzando por la clasificación para el Mundial de Brasil en 2014, algo accesible para un elenco con magia y explosión, experiencia y espíritu de gloria.

Campeones


Título Original: Campeones
Año: 1997
Duración: 17 min.
País: España
Director: Antonio Conesa
Guión: Pablo Olivares, Antonio Conesa (Historia: Pablo Olivares)
Reparto: Manuel Morón, Javier Pereira, Consuelo Trujillo, Paco Catalá, Lorena Rosado, Yohana Cobo, Adriana Ferrer, Matías Prats
Productora: Samarkanda
Género: Drama

Campeones es una historia de sentimientos que recurre al verdadero espíritu del fútbol para dar una lección de vida. Conesa (cineasta que se ha dedicado principalmente a la publicidad) utiliza como hilo conductor la última jornada de la temporada 1970-71 en la que se jugaban el título liguero tres equipos: el Barcelona, el Atlético de Madrid y el Valencia. 

Esta cinta, rodada en blanco y negro, nos cuenta una pequeña historia de ganadores y perdedores, donde el guiño al Atlético de Madrid será compartido por todos los espectadores, independientemente de sus colores. Los protagonistas, padre e hijo, los dos seguidores del club 'colchonero', viven aparentemente un domingo ilusionante en la madrileña Casa de Campo debido al alto porcentaje de posibilidades que tenía su equipo de alcanzar el campeonato liguero. No obstante, dentro de esa nube de jovialidad se ocultan emociones y conflictos familiares que Conesa los muestra de una manera muy hábil.

El cortometraje, rodado sólo un año después del último título de Liga 'rojiblanco', es un homenaje a la pasión por un deporte. Se reflejan fielmente todas esas emociones que despierta un equipo a sus aficionados, y podemos hallar conceptos tan universales como el amor y la amistad. Y es que pocas veces el cine ha entendido tan bien el sentimiento íntimo que se desborda con el balompié, todo no está en ganar o perder, en ser más o menos competitivo, en la excelencia o la mediocridad, sino en ser seres humanos libres y emocionalmente inteligentes.

La nostalgia da valor a los recuerdos emborronados, nos lleva a aquellos días en que las lecciones llegaban de todos lados. Diecisiete minutos de cine auténtico donde el fútbol no es solamente 22 tíos corriendo tras un balón, es gritar, reír, llorar, patalear, sufrir y disfrutar. Puro sentimiento, porque el día que descubres que perder forma parte del juego, deseas con más fuerza la revancha.

09 agosto 2012

El equipo que venció a la muerte

La historia del fútbol mundial incluye miles de episodios emotivos y conmovedores, pero seguramente ninguno sea tan terrible como el que protagonizaron los jugadores del FC Start. Y es que hoy, 9 de agosto, se cumplen 70 años de un encuentro muy especial que ha pasado a la historia como el 'Partido de la muerte'. Aquel día, un equipo llamado FC Start formado por jugadores del Dinamo y del Lokomotiv, ambos de Kiev, se enfrentaron al Flakelf.

Todo comenzó el 19 de septiembre de 1941, cuando la ciudad de Kiev fue ocupada por el ejército nazi, y las tropas de Hitler arrasaron con todo. La ciudad se convirtió en un infierno controlado por los nazis, y durante los meses siguientes llegaron cientos de prisioneros de guerra, a los que no se permitía trabajar ni vivir en casas, por lo que todos vagaban por las calles, en la más absoluta indigencia. Entre aquellos soldados enfermos y desnutridos, estaba Nikolai Trusevich, quien había sido portero del Dinamo de Kiev.

Josef Kordik, un panadero alemán a quien los nazis no perseguían, precisamente por su origen, era hincha fanático del Dinamo. Un día caminaba por la calle cuando, sorprendido, miró a un pordiosero y de inmediato se dio cuenta de que era su ídolo: el gigante Trusevich. Aunque era ilegal, mediante artimañas, el comerciante alemán engaño a los nazis y contrató al arquero para que trabajara en su panadería. Su afán por ayudarlo fue valorado por el arquero, que agradecía la posibilidad de alimentarse y dormir bajo un techo. Al mismo tiempo, Kordik se emocionaba por haber hecho amistad con la estrella de su equipo.

En la convivencia, las charlas giraban siempre sobre el fútbol y el Dinamo, hasta que el panadero tuvo una idea genial: le encomendó a Trusevich que en lugar de trabajar como él amasando pan, se dedicara a buscar al resto de sus compañeros. No sólo le seguiría pagando, sino que juntos podían salvar a los otros jugadores.

El arquero recorrió lo que quedaba de la ciudad devastada día y noche, y entre heridos y mendigos fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dinamo. El primer jugador que Nikolai contactó fue Makar Goncharenko. En las siguientes semanas encontró a Mykola Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Mykola Korotkykh, Oleksiy Klimenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin e Ivan Kuzmenko. Además encontró a tres jugadores del Lokomotiv de Kiev (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Melnyk). Kordik les dió trabajo a todos, esforzándose para que no se descubriera la maniobra, y en pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Reunidos por el panadero, entrenaban en el patio de la panadería ante la asombrosa mirada de su protector. No tardaron en dar el siguiente paso, y decidieron, alentados por Kordik, volver a jugar. Era, además de escapar de los nazis, lo único que podían hacer. Muchos habían perdido a sus familias a manos del ejército alemán, y el fútbol era la última sombra que sobrevivía de sus vidas anteriores.

Como el Dinamo estaba clausurado y prohibido, le dieron a su conjunto un nuevo nombre. Así nació el FC Start, que a través de contactos alemanes comenzó a desafiar a equipos de soldados enemigos y selecciones de la órbita del III Reich. Muchos de ellos tenían afinidades comunistas pues el Dinamo había sido conformado por la Policía Local y el Ejército Rojo, por lo que eligieron para su vestimenta camiseta roja y pantalón blanco. El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido frente al Rukh. Pese a estar hambrientos y haber trabajado toda la noche, vencieron 7-2. Su siguiente rival fue el equipo de una guarnición húngara y le ganaron 6-2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon 6-2. Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de empleados de panadería y le buscaron un equipo mejor para terminar con ellos. Llego MSG húngaro con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo aplastó 5-1, y más tarde, ganó 3-2 en la revancha.

El 6 de agosto, convencidos de su superioridad, los alemanes prepararon un equipo con miembros de la Luftwaffe, el Flakelf, un gran equipo, utilizado como instrumento de propaganda alemán. La sorpresa fue mayúscula, sin embargo, porque pese a las patadas de los alemanes, el Start venció 5-1. Tras la escandalosa caída del equipo de Hitler, los alemanes descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llego la orden de matarlos a todos, pero los jerarcas nazis no se contentaban con eso. No querían que la última imagen de los rusos fuera una victoria, porque pensaban que matándolos así no harían más que perpetuar la derrota alemana.

La superioridad de la raza aria, en particular en el deporte, era una obsesión para Hitler y los altos mandos. Por esa razón, antes de fusilarlos, querían ganarles en la cancha. Con un clima tremendo, el 9 de agosto se anuncio la revancha, en el repleto estadio Zénit. Se escogió como árbitro a un oficial de las SS, que, como es de imaginar, realizó su cometido de una manera totalmente parcial, dejando hacer todo tipo de juego sucio al conjunto alemán. Incluso entró en el vestuario del Start antes del encuentro y dijo en ruso: "soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto", exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

Los alemanes marcaron el primero gol, pero el Start llego al descanso ganando 2-1. Hubo más visitas al vestuario, esta vez con armas y advertencias claras y concretas: "si ganan, no queda nadie vivo". Los jugadores se plantearon no salir al segundo tiempo, pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en la gente que en las tribunas gritaba por ellos. Y salieron. Les dieron a los nazis un verdadero baile. Hacia el final del partido, cuando ganaban 5-3, el defensa Klimenko dribló a varios defensas y se quedó  mano a mano con el arquero alemán. Lo regateó y al estar solo frente al arco, cuando todos esperaban el gol, se dio vuelta y chutó hacia el centro del campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio se vino abajo.

Como todo Kiev hablaba de la hazaña, los nazis dejaron que se fueran de la cancha como si nada hubiera ocurrido. Incluso el Start jugó a los pocos días y le ganó al Rukh 8 a 0. Pero el final estaba escrito: tras ese último partido, la Gestapo visitó la panadería. El primero en morir torturado fue Nikolai Kortkykh, a quien los nazis capturaron por espionaje. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentración de Siretz. Alli mataron brutalmente a Ivan Kuzmenko, Alexei Klimenko y al arquero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Makar Goncharenko y Mikhail Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre de 1943. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

Todos ellos se convirtieron en héroes para el pueblo ucraniano, y todavía hoy, los poseedores de una entrada para aquel partido tienen derecho a un asiento gratis en el estadio del Dinamo de Kiev. En las escalinatas del club, custodiado en forma permanente, se conserva actualmente un monumento que recuerda a aquellos héroes del Start, los indomables prisioneros de guerra a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos, entre 1941 y 1942. Los mataron entre torturas y fusilamientos, pero hay un recuerdo que, para los hinchas del Dinamo, vale más que todas las joyas del Kremlin. Allí figuran los nombres de los jugadores y una leyenda: "De la rosa solo nos queda el nombre".

En aquel episodio se inspiraron varias películas como Tercer tiempo (URSS, 1962), Dos medios tiempos en el infierno (Hungría, 1963), El partido de la muerte (URSS, 1964), Los once mortales (Alemania, 2005) y El partido (Rusia-Ucrania, 2012). Además el director John Huston se inspiró en este hecho para hacer la película 'Evasión o victoria' en la que aparecen, entre otros, Pelé, Ardiles o Bobby Moore. Esa película dulcifica la realidad de aquel equipo ucraniano nacido en una panadería y que prefirió ganar aunque en ello les fuera la vida.

08 agosto 2012

Óliver Torres, el nuevo 'niño' del Atleti


Es la sensación del verano. Óliver se ha convertido de la noche a la mañana en la gran revelación de la pre-temporada rojiblanca. El 'Cholo' Simeone ha confiado en él, le ha dado minutos y el chaval ha respondido desplegando su mejor fútbol, lo mejor de su repertorio. El joven jugador extremeño no ha dejado de demostrar, en ninguno de los minutos que ha tenido, su gran capacidad técnica, porque a sus 17 años tiene claro que quiere triunfar en el club de sus amores, el Atlético de Madrid.

Óliver Torres Muñoz nació el 10 de noviembre de 1994 en Navalmoral de la Mata, pequeño municipio perteneciente a la provincia de Cáceres (España). Comenzó a jugar en la Escuela de Fútbol Morala de su localidad natal, escuela asociada a las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Con apenas 10 años hizo las maletas para inscribirse en la Fundación Marcet de Barcelona. Su adaptación a la nueva ciudad no fue fácil, jugar contra chicos de más edad o con un físico superior al suyo no era inconveniente, mucho peor fue la añoranza de su familia. Al contrario de lo que es hoy en día, Óliver aterrizó como delantero, como un depredador del gol. Se reinventó, cambió su prototipo y encontró ornamentos para depurar su técnica o refinar su habilidad en la conducción del balón. 

Un año más tarde de su estancia en Barcelona, el Atlético de Madrid ganó la batalla al resto de equipos interesados en sus servicios y lo invitó a probar con la camiseta 'rojiblanca'. Así, tras superar las pruebas correspondientes, pasaba a formar parte de la plantila del infantil 'colchonero'. Su progresión en los distintos equipos ha sido espectacular, y con 15 años firmó un acuerdo con la marca deportiva Adidas. La temporada pasada estuvo a las ordenes de Óscar Mena, siendo una de las apuestas del Juvenil de División de Honor, proclamándose campeones de liga por delante de Rayo Vallecano y Real Madrid y siendo semifinalista de la Copa del Rey y de la Copa de Campeones. Su juego y desparpajo sobre el campo llamaron la atención de Simeone que lo llamó para entrenar con el primer equipo. El 29 de abril de 2012 el técnico argentino lo convocó para el partido frente al Real Betis correspondiente a la trigésimo sexta jornada de la Liga BBVA, aunque finalmente no debutaría. Durante esa misma temporada sería convocado en varios partidos más, pero sin llegar a jugar ni un solo minuto. Su debut con el primer equipo 'colchonero' se produjo finalmente el 28 de julio de 2012 en un partido amistoso contra el Alianza de Lima peruano, que los 'rojiblancos' terminarían ganando por tres a cero.

Óliver es un centrocampista moderno, como él mismo se define, de los que está creando el fútbol español en los últimos años. Puede actuar de centrocampista organizador o un poco mas adelantado en la media punta, incluso algo escorado a las bandas, sobre todo la derecha (su pierna buena). Es un jugador de apariencia frágil, teniendo siempre el centro de gravedad muy bajo. Tiene una técnica depurada y un gran manejo del esférico, combinado con una gran visión de juego, es de esos jugadores que hace jugar al equipo. Su desparpajo sobre el campo es impropio de su edad, e muy participativo en el juego del equipo, siempre se ofrece a sus compañeros, rara vez se esconde, y le gusta estar en constante contacto con el balón. Su fútbol es sencillo, aunque parezca difícil: gira, mira, toca y se mueve. Todo con la cabeza levantada. Siempre. No hay excusa.

Ha sido internacional con las selecciones sub-16, sub-18 y sub-19 de España. El pasado mes de febrero disputó la Copa del Atlántico (torneo internacional de categoría sub-18 que se celebra anualmente en Gran Canaria), donde el combinado español se proclamó vencedor imponiéndose en la final a Rusia, y donde Óliver fue proclamado mejor jugador del torneo. Con tan solo 17 años es convocado por Julen Lopetegui, seleccionador sub-19, para jugar dos partidos amistosos contra la selección de Montenegro en su capital, Podgorica. Varios meses después es llamado para disputar el Europeo de la categoría jugado en Estonia. Tras ser titular indiscutible la selección española logró alzarse con el campeonato en la final ante Grecia.

Sus 17 años le delatan un presente espectacular y un futuro esperanzador que puede desembocar en una de las mejores apuestas del fútbol español. Ya ha desechado ofertas de la Premier League (Chelsea y Manchester United) apostando por su futuro en la entidad del Manzanares. Ha realizado la pre-temporada con el primer equipo y esta temporada está previsto que juegue con el primer filial colchonero, a las órdenes de Alfredo Santaelena, pero el 'Cholo' Simeone ya ha asegurado que está dispuesto a tirar del joven jugador extremeño durante esta temporada que está a punto de comenzar, incluso para sustituir al brasileño Diego.

05 agosto 2012

El fracaso Olímpico del fútbol europeo


España se ha marchado de la cita olímpica de Londres sin marcar ni un solo gol. Suiza (subcampeona de Europa sub-21) tan solo sacó un empate ante Gabón. Y Bielorrusia (tercera en el pasado europeo sub-21) ha sido goleada por brasileños y egipcios, componiendo la escena del fracaso del fútbol europeo en los presentes Juegos Olímpicos. Tan solo el combinado británico, que llegaba al torneo como anfitrión y en unas condiciones muy diferentes al resto de representantes del Viejo Continente ha ofrecido un buen rendimiento durante el torneo futbolístico. El resto han fracasado de manera estrepitosa, especialmente en el caso español.

Los chavales de Luis Milla llegaban a Londres como una garantía de medalla para el deporte español. Después de haber arrasado en categorías inferiores y lograr el billete a Londres tras ganar el Europeo sub-21 del pasado año con una solvencia casi insultante. España era, junto a Brasil, la gran favorita para colgarse el oro en la capital inglesa el próximo sábado 11 de agosto. Sin embargo, la selección española nunca llegó a despegar. La ayuda de jugadores contrastados como Javi Martínez, Juan Mata o Jordi Alba, recientes campeones de la Eurocopa, no fue suficiente para contrarrestar la ausencia de Thiago Alcántara, y el equipo no funcionó.

El estreno con derrota frente a Japón (0-1) se consideró un accidente. Después se perdería por idéntico resultado ante Honduras confirmando la eliminación en apenas dos jornadas, pero se achacó a la mala suerte. El tercer y último partido ante Marruecos, aunque inútil, se le consideraba como el de la reivindicación de una selección todavía considerada potente, pero se volvió a fallar, empate sin goles y España se marcha de Londres con un balance de un solo punto y cero goles. Muchas pueden ser las causas de este mayúsculo fracaso. Se habla del arbitraje, para mí no, pese al clamoroso penalti, no señalado, sobre Rodrigo. Se habla de mala suerte. Tampoco. Es cierto que se hicieron 24 disparos a puerta, 3 palos, etc... pero algunos de los fallos fueron fruto de la inoperancia de los rematadores españoles más que de la propia mala fortuna. Se habla de exceso de confianza. Puede ser. Se critica mucho a Milla por no poner de titular a Ander Herrera, pero el jugador del Athletic no estaba para jugar los 90 minutos de un partido, ya que ha venido arrastrando (desde el final de la temporada) una molesta lesión de pubis. Lo cierto es que esta selección acudió a los Juegos corta de preparación. Realizó una pre-temporada de tan solo quince días y llegó baja de forma a tierras inglesas. Debió comenzar a trabajar dos semanas antes y todo se planificó mal.

Algo parecido, aunque menos llamativo, le ha sucedido a Suiza. Los suizos representan la nueva ola en el fútbol europeo. Han trabajado muy bien desde categorías inferiores, sabiendo acoger a refugiados de los balcanes, y su cantera es la envidia del continente. Tras brillar en el Europeo de 2011, estos Juegos Olímpicos debían de ser su confirmación, pero vivió un caso similar al de España. Nunca lograron recuperarse de la ausencia de sus máximos exponentes (Yann Sommer, Xherdan Shaqiri, Granit Xhaka, o Fabian Lustenberger) y el equipo no despegó. Empató ante Gabón (1-1), perdió contra Corea del Sur (2-1) y cayó ante México (1-0), cerrando un balance de un punto, cero triunfos y un escándalo, el de Michel Morganella, que fue expulsado de los Juegos Olímpicos por publicar en su twitter un mensaje discriminatorio contra el equipo surcoreano.

Tampoco Bielorrusia ha logrado dar la talla. La evolución del nuevo fútbol bielorruso les llevó hasta conseguir la tercera plaza en el Europeo sub-21 y así el billete a Londres 2012, donde también falló. La diferencia con los casos de Suiza y España, es que los hombres de Georgy Kondratyev no eran favoritos en su grupo, ni candidatos a medalla. Se tomaron el torneo en serio, nacionalizando a jugadores como el brasileño del BATE Borisov, Renan Bressan, y ofrecieron una buena imagen ante Nueva Zelanda (1-0), pero las contundentes derrotas ante Brasil y Egipto (ambas por 3-1) les dejaron fuera del campeonato olímpico en la primera fase.

De este modo, tres de los cuatro representes europeos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se han marchado en la primera fase y dando una imagen más que lamentable. La única excepción ha sido la de Gran Bretaña que cayó ayer mismo en la tanda de penaltis de los cuartos de final ante Corea del Sur. Pero se trata de una excepción, ya que tanto Inglaterra como Gales, países que han conformado el combinado británico en esta Olimpiada, compiten por separado en torneos FIFA o UEFA, por lo que la cita londinense representaba una ocasión única para jugar unificados. Además su condición de anfitriones y la situación de algunos jugadores galeses como Ryan Giggs, Craig Ballamy o Aaron Ramsey, que pensaban que jamás disputarían un torneo internacional, aportaba un grado de motivación extra.

Sin embargo, el fracaso europeo en el torneo olímpico no es una excepción de este año. Desde 1992, que el campeonato se disputa con el actual formato (permitiendo únicamente la participación de jugadores sub-23 con las conocidas tres excepciones) los representantes europeos han fracasado reiteradamente, salvo en la cita de Barcelona. Los datos históricos en ese sentido son abrumadores y dejan claro que algo falla en las selecciones del Viejo Continente a la hora de preparar o encarar unos Juegos Olímpicos. Sería complicado establecer unas causas exactas sobre esta tendencia al fracaso de los combinados europeos y varían en función del contexto de cada torneo en sí mismo. Yo, principalmente, lo achaco al sobrecargado calendario europeo. Jugadores como Mata, Javi Martínez, Jordi Alba o Iker Muniain, puntales para Milla, llegaron a Londres 2012 sin haber tenido oportunidad para descansar desde que arrancara la temporada en agosto de 2011. Casi doce meses de competición continuada, lo que supone un auténtico 'maratón' futbolístico y un nivel de exigencia difícilmente asumible. Razones que los actuales rectores del fútbol europeo deberían analizar conjuntamente con la FIFA para evitar un nuevo fracaso en Río 2014.